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Terra
La Coctelera

huida dia mas ni mas gris ni mas soleado los demas

La huída

Un día más.Ni más gris ni más soleado que los demás, sólo un día cualquiera, como cualquier otro.
Cansada de ver la vida pasar a su lado, Rosa tomó la gran decisión: abandonaba todo.

En un papel dejó una nota: "no puedo más" .Junto a la nota dejó su anillo, su teléfono móvil y sus llaves.
No dijo nada, no se despidió...Sólo echó unas cuantas cosas en su vieja maleta y cerró la puerta de la casa en la que había vivido tantos años de silencios.

Echó a andar por la calle, su paso firme, ya no tenía miedo a nada ni a nadie. Nada la detendría.
Recorrió la calle hasta el final, mirada fija, desafiante, resistente, fuerte. No iba a ningún sitio, sólo se iba.Pero sin miedos.

Pensaba en la sorpresa que él se llevaría, en los comentarios de los vecinos...

y sonrió, puede que con desprecio, quizá con ironía.

_"Todo da igual,ya no hay vuelta atrás" _

Volvió su cabeza y buscó con la mirada allá , donde entre sombras de un amanecer inquieto , ahora ya algo lejana, se veía aún la casa. La contempló un momento… sus recuerdos, su vida, su historia, su soledad.
_ "Adiós"_

Dobló la esquina. Notó cómo latía su corazón.Era su decisión, sólo suya. Ya no había vuelta atrás.

NADA ES PERFECTO

No existen tuerca y tornillo (en las relaciones), nada es perfecto ... ni debería serlo. En esta sociedad de modelos (de aspecto, de comportamiento, de vivir) ¡viva la diferencia! La arruga no será bella (a veces), pero me hace única... Porque hay más maneras de vivir, busco la mía. Si buscas la tuya ... ¿hablamos?

DOSIS DE AUTOESTIMA

Aceptarse y gustarse, sin pretender ser alguien distinto de quien se es, significa haber alcanzado un saludable estado de equilibrio y bienestar. Tal conquista interior implica poseer ese grado de autoestima en el que uno es capaz de reconocer sus carencias y aceptarlas.


la rosa

TÚ QUE MARCHAS BAJO EL SOL
SIN DEJAR ATRÁS CADENAS,
QUE TE RÍES DE LAS PENAS Y EL DOLOR,
TÚ QUE DUERMES JUNTO AL MAR
Y ERES LIBRE, CUAL LAS AVES,
QUE TODO, ALEGRE, SABES SOPORTAR...
LO IMPORTANTE ES LA ROSA, CRÉEME.

LA EQUIVOCACIÓN

Cuando Teresa llegó a su casa, era la una de la madrugada. Entonces sonó en su móvil un aviso de mensaje. Lo abrió y leyó: 'Hace sólo cinco minutos que te espero, pero me parecen una eternidad. Han tardado mucho en irse y quiero estar solo contigo. Te quiero'.

Teresa se quedó perpleja. Ya le gustaría que su pareja le dijera algo así, pero alguien se había equivocado. De repente, advirtió que había confundido por error el móvil suyo con el de su amiga. Llamó a su amiga desde el fijo y le contó su equivocación. De paso, le dijo que se lo había pasado muy bien en su fiesta de aniversario.

Hacía muchos años que la conocía y le parecía envidiable la relación que mantenía con su pareja, con la que tenía dos hijos. Teresa no podía evitar envidiarla.

Cuando dejó de hablar con su amiga, suspiró y se preguntó: '¿Por qué yo ni siquiera me he planteado tener hijos?'. Y comenzó a reflexionar sobre algún aspecto de su vida que no tenía nada claro. Luego se fue a la cama. Esa noche soñó que los Reyes le traían un bebé. A la mañana siguiente, Teresa le planteó a su pareja la posibilidad de tener un hijo.

En su caso, el despiste con los móviles fue la luz que le condujo a plantearse algo que le resultaba un poco conflictivo, pero la ayudó a reconocer su deseo.